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25 años
GRUPO INTERNACIONAL PARA LA PAZ

En la ciudad de La Paz-Bolivia, un prometedor jueves 16 de julio de 1992, un pequeño grupo de personas decidió organizar una Asociación que se interesaría por promover un diálogo complementario entre la Ciencia y la Fe, asumiendo un nombre que definiría su identidad: “Grupo Internacional para la Paz”.
Todas estas personas, formadas en la cultura académica pero enriquecidas por los valores humanos y espirituales que absorbieron en sus propios hogares, decidieron comrpometerse para encender una antorcha que iluminara otras latitudes.
La pequeña chispa, tenue y local al principio, fue llegando a ciudades, provincias, departamentos hasta alcanzar países y continentes.
En el significativo periplo de 25 Años, como se puede imaginar, no faltaron las tormentas que querían apagar el fuego primigenio que se extendía, tampoco estuvieron ausentes las amenazas que querían impedir su curso, pero nada pudo detener el proyecto.
Luego de conquistar una montaña se divisaban otras más altas y lejanas que había que escalar y así se hizo; permitiendo que en lugares desérticos nacieran perfumadas flores; en sitios pantanosos surgieran cimientos de sólida roca y en otros más hostiles se sembrara paz.
Algunos caminos fueron fáciles o laboriosos, otros suaves o pesados y otros, acogedores o mezquinos. No obstante, todo se fue superando laboriosamente con la ayuda de Dios, la asistencia de la Santa Madre Amorosa y la labor de todos y cada uno de ustedes, sobre todo, de aquellos a los que en silencio reconozco como “los imprescindibles” aquellos que luchan constantemente por conquistar nuevas vetas con un sí que no tiene medida.
Hemos abrazado los cinco Continentes para componer juntos una armónica sinfonía que alcanzar el límpido cielo. Hemos buscado respuestas a misterios y enigmas, no por mera curiosidad científica, sino para comprender algo más el alcance infinito del Dios invisible, Quien, justamente en su invisibilidad nos evidencia su Presencia Real.
Hemos llegado a confines desérticos (físicos, espirituales e intelectuales) para proclamar verdades trascendentes que el modernismo humano en grandes poblaciones ha ido descuidando, olvidando, ingratamente, que Dios invitó a cada uno de ellos a ser parte de Su hermoso Proyecto terreno y eterno.
¡Qué honor para los profesionales del Grupo Internacional para la Paz, tener en sus manos las mayores investigaciones sobre la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, Corazón vivo de la Fe católica, Centro y culmen de la vida cristiana! ¿Se podrá investigar algo más sublime?
Todo fue necesario para escribir en luminosas letras las cuatro palabras que nacen como fruto de un trabajo ejecutado en estos 25 años: Fe y Verdad, Amor y Paz.
2
Hoy es un día de Fiesta y agradecimiento a la Trinidad Santa y a la Santa Madre primero, y luego a cada uno de ustedes, cuyo generoso aliento e intrépido esmero permitió sembrar para que muchos recibieran y cosecharan.
Hay muchos nombres que habría que mencionar y cada uno ya está escrito, pero uno me permito recordar: Nélida, mi madre, cuya inspiración y oración perenne ayudó a que se abrieran las puertas del cielo, arrancando bendiciones para todos aquellos que nos escucharon en el mundo. He tardado en comprenderlo pero ha sido así, es aquí que encuentro la raíz humana de todo.
Y aunque estas celebraciones las prefiero en el silencio y en la intimidad, hay razones para alegrarse porque en dos de nuestras investigaciones la autoridad de la Iglesia ha reconocido solemnemente su origen milagroso y sobrenatural. Asimismo, más de 200 millones de personas conocen los resultados de nuestro trabajo y, de acuerdo a investigaciones realizadas por expertos europeos en Medios de Difusión Digital, hay más de 17.000 centros que se sirven y extienden la información que el “Grupo Internacional para la Paz” ha ofrecido a la Fe y a la Ciencia.
Resulta grato celebrar un recorrido lleno de desafíos, dificultades y victorias que exaltan la importancia del amor, de la paz, de la verdad espiritual y científica. Se comprende así que los verdaderos y buenos principios, acompañados de Gracia, esfuerzo y entrega, llevan a grandes logros.
La visión amplia y valiente, la tenacidad y la convicción de cada uno y de todos ustedes han permitido que la plata, en su simbolismo, resplandezca hoy con elegancia y calidez, pero no me sorprende, pues percibo que su brillo es el reflejo del fulgor que contiene la vida de cada uno de ustedes: fueron firmes para perseverar todos estos años; generosos para compartir cada fatiga y logro; veraces para mantener con lealtad los compromisos que enlazaban la tierra y el cielo.
Me alegra pensar que los primeros pasos titubeantes iniciados en un pequeño domicilio de San Miguel, que ciertamente volverá a brillar, se hubieran extendido a miles y miles de kilómetros, permitiendo vueltas enteras a lo largo y ancho del mundo en repetidas ocasiones.
Pero el compromiso continúa, si el humano anula el espíritu…, muere. Quedan todavía antiguos retos y nos esperan nuevos horizontes, qué mejor, si los seguimos afrontando junto.
Celebremos con alegría estos 25 años, comprendiendo que con el Aniversario celebrado el compromiso no cesa, sino que es y será el mismo, siempre…
¡Felicidades y gracias!
Ricardo